domingo, 7 de diciembre de 2008

Todos son Álvaro

Álvaro es Él. Por eso todos son Álvaro.
Pero ¿Quién es?
Es indeciso, puede ser cualquiera.
Pero entonces ¿Sabes cómo es?
Sí, por supuesto. Es apasionado y delirante. Inteligene y misterioso. Es noche y día. Es un círculo. Completo.
Ya... yo preguntaba ¿Es alto, es bajo?
A veces de todo, pero sí es muy guapo. Tiene unas facciones cuidadosamente dibujadas. Suena como a música si ríe a carcajadas.
Dime ¿Que te gusta? ¿Acaso son sus ojos? ¿Es su sonrisa?
Es como sabe sorprenderme en cada cita.
¿Acaso eso es verdad? ¡Oh! ¿Cómo os conocistéis?
Fue una noche en mi cama, hacia las seis.
Estábamos mirándonos, casi dormidos, él trataba de engañarme, yo de defenderme y ninguno pudimos.
Y desde entonces... dime ¿Qué ocurría?
Pude abrazarle en aquel tejado mientras moría.
Álvaro trataba de escapar del mundo entero, pero siempre encontraba mi nombre en ese agujero y desde entonces, ya somos uno, por eso Álvaro son todos o ninguno.
¿Ha muerto? ¿Y como estás?
Álvaro renace cada noche en madrugada.
¿Pero qué es lo que dices? ¿Acaso revivió?
Álvaro vive por mí ¿Acaso no estoy yo?
No acabo de entenderlo... dime ¿Donde está?
No lo se exactamente, pronto llegará.
¡Qué nervios! ¿Cuando llega?
¿Tú crees que importa eso? No importan las maneras, si sabes que eso que está llegando es lo que esperas.
Pero ¿No estás nerviosa? Si es que tanto le quieres...
¿Cómo estar nerviosa y sé tan bien quién es? Es un poco de mí, un trozo de mi alma, y sé que cuando llegué no habrá otra cosa igual.
Por eso mientras tanto, sigo haciendo mis planes, vivo cada noche con sus sueños y disfraces. Y mientras, imagino, como será al llegar. Si llevará la misma ropa ¿Me abrazará?
Sé que es principio y fin. Piel de marfil y alma de lobo. Sé que vive rodeado del mundo y está solo. Sé que en algún momento nos tendremos que encontrar. Sé que somos piezas de este puzzle a terminar.
Cómo me gustaría...encontrar algo así.
¿Acaso no lo tienes ya? ¡Esto es el fin! Álvaro lleva conmigo desde que nací.
¡Qué suerte tienes! ¡Has encontrado amor!
Porque cuando empecé a creer en que existía... Álvaro nació.

1 comentario:

No pienso darle mi nombre a una máquina dijo...

Bonito diálogo, pero sigo prefiriendo a Platón.

PD: No te ofendas, es algo superior a mí, y a cualquiera